martes, 26 de abril de 2011

¿Puede la minerìa a cielo abierto, realmente ser sostenible?


MITO:
La cobertura vegetal y el paisaje son los únicos cambios que ocasiona la minería de superficie, y estos, pueden recuperarse una vez termina la explotación de la mina. FALSO.
Argumentación:
Para poder llevar a cabo la explotación, lo primero que se hace es remover la cobertura vegetal y tras la extracción del mineral –proceso que puede durar décadas-, se cambia la morfología del terreno y queda atrás un paisaje desolado, desnudo y ausente de recursos vivos (Terrón Santos 2007).
Es un hecho que para los países con actividades mineras, la restauración de los ecosistemas en las minas que ya no están activas es un problema financiero al ser demasiado costoso, por lo tanto, la restauración por colonización espontanea –dominada por especies de estrategia r (tamaño pequeño, vida corta y numerosa descendencia)- y posterior sucesión es de gran importancia (Brändle et al. 2003).

De hecho, las comunidades biológicas de las minas abandonadas son resultado de la sucesión primarias que con el tiempo, se desarrollaran de acuerdo a las propiedades del suelo (Brändle et al. 2003)
Las características originales tardaran un tiempo en recuperarse, en tanto no se desarrolle la sucesión vegetal, no obstante ya existirá un daño probablemente irreparable en lo que a fauna se refiere; tras la destrucción de su hábitat muchas especies morirán y otras adaptables y con movilidad serán desplazadas forzosamente (Terrón Santos 2007), siendo en consecuencia la potrerizacion –con baja productividad- lo más común zonas de minas no activas (Simmons et al. 2008).
Pero aunque lo más evidente si son el cambio de cobertura vegetal y la modificación del paisaje, esto no es lo único que genera la actividad minera; también ocasiona:

Alteración del suelo: desaparece el suelo por excavación o enterramiento, se modifica el paisaje, destrucción de la cubierta vegetal.
Alteración del subsuelo: cambios de la estructura, textura y disposición de los materiales y disminución de la estabilidad.
Alteración de las aguas superficiales y subterráneas: alteración de la red de drenaje y de las características hidrogeológicas del suelo (capacidad de contener e infiltración de aguas, contaminación física de las aguas por aumento de sedimentos, contaminación química de las aguas por lavado y
disolución (acidez, sales, etc.).

Las aguas merecen una consideración especial, ya que se han convertido en un elemento básico para todas las actividades del hombre. El medio hidrológico es muy sensible a la contaminación y, además, gran parte de la contaminación atmosférica, al final, llega al agua.
Efectos en la atmósfera:  ruido, polvo.
Otros efectos: vibraciones, vertido de desechos, tráfico, contaminación, etc.
(Fernandez-Espinar 1986)

Adicionalmente con la conversión de zonas forestales a minas, se generan cambios mayores en la comunidad vegetal, el hábitat para la fauna y las propiedades y estructura del suelo que alteran a su vez los ciclos biogeoquimicos (N y P se recuperan a diferentes ritmos lo que los puede convertir en nutrientes limitantes durante décadas o inclusive siglos) la hidrología, las características físico-químicas del suelo (mayor pH, mayor densidad, menor infiltración, menor descomposición de materia orgánica). Sin embargo, la magnitud y dirección de estos cambios no se puede predecir (Simmons et al. 2008).
Como resultado, la recuperación de los ecosistemas en zonas de minas abandonadas puede tardar varias décadas o siglos (Simmons et al. 2008)
Si quieres saber cómo se lleva a cabo un proceso de extracción minera(en este caso oro) a cielo abierto, puedes dirigirte a este link:
Para el Caso de Colombia, les recomendamos este vídeo acerca de la extracción minera de oro en el Chocó y las consecuencias principalmente sociales de esta actividad:


Bibliografía
Fernández-Espinar, L. 1986. El conflicto de intereses entre el medio Ambiente y el desarrollo del sector económico minero. Revista de Administración Pública. Núm. 111. PP 237-273.
Martin Brändle M, Durka W, Krug H, Brand R. 2003. The Assembly of Local Communities: Plants and Birds in Non-Reclaimed Mining Sites. Ecography, Vol. 26, No. 5. pp. 652-660.
Simmons J, Currie W, Eshleman K, Kuers K, Monteleone S, Negley T, Pohlad B, Thomas C.  2008. Forest to Reclaimed Mine Land Use Change Leads to Altered Ecosystem Structure and Function. Ecological Applications, Vol. 18, No. 1. pp. 104-118.
Terrón Santos, D. 2007. Reflexiones sobre las actividades extractivas a cielo abierto. La necesaria congruencia entre actividad economica e impacto ambiental. E-Derecho Administrativo (e-DeA)Nº. 11, 2007.